11 oct. 2011

Siguiendo con la tematica que se publico sobre la enajenación, acá les dejo es un aporte de una gran amiga que con gran sapiencia y sabiduría colabora en esta oportunidad; con anterioridad me había convidado de sus conocimientos sobre este tema en particular, y esta vez le pedí si podía repetir para compartir con todos ustedes. Acá les dejo estos escritos que tanto disfrute aquella vez y que espero sean disparadores como fueron y  continúan siéndolo para mi:

En el desarrollo de la mayor parte de las civilizaciones es evidente un conflicto interno que proviene del antagonismo entre vida y forma. El movimiento vital creador en una civilización tiende a expresarse en las leyes, en la tecnología, la ciencia, la religión y el arte. Aunque el propósito de estas expresiones sea el de complementar y proteger la vida que las engendró, revelan una tendencia inmanente a seguir una dirección y ritmo propios, independientes y separados de las energías vitales que les dieron origen.

La existencia del hombre como su preocupación por llegar a ser lo que es y de ser lo que deberá ser, hace que el hombre, para existir, debe lanzarse hacia su propio ser.

El hombre se siente condenado a ser libre, pero cuando trata de rehuir las decisiones a que se enfrenta, en realidad está tratando de escapar de sí mismo. Quiere escapar de los que no puede huir. Es tan profunda su angustia en que ya no está comprometido consigo mismo sino en que puede seguir las elecciones de “los otros”, de ese colectivo anónimo llamado “ellos”. Debe dejar de ser él mismo, debe enajenarse de su propio ser.

Está enajenado de sí mismo porque al huir de sí deja que su existencia se precipite en la inautenticidad de la mas anónima.
La enajenación surge cuando el hombre no se reconoce en los productos que él mismo crea y cuando estos productos o creaciones suyas lo doblegan y deshumanizan.
A Marx le preocupa liberar al hombre de un trabajo enajenado que destruye su individualidad transformándolo en una cosa o esclavo de un sistema o máquina.





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