2 may. 2012


Tengo en la memoria haber desarrollado una historia que hoy aca no encuentro, y esta me hace preguntar la veracidad en la que transcurrieron estos últimos días, no puedo recordar, o simplemente no sucedió?
Los cielos y decorados que me enmarcaron este tiempo no fueron tan distintos a los anteriores, pero mi percepción claramente estuvo distorsionada.
Estuve días y mas días en alocadas fiestas donde el champagne parecía emparejar a todos, y repentinamente despertaba y eso no existía, y me veía desnudo, fuera de la cama, y en ocasiones caminando por la casa en la oscura madrugada.
Hoy los riñones me piden descansar, y eso sumado a aquella vez que me pelee en la puerta de un conocido bar céntrico dio como resultado que ya nadie me llame. Me pregunto como se pueden olvidar tanto que les di, y tanta popularidad que conseguí…
Todo esto me lleva a pensar en recomponer la relación que abandoné hacia años con familiares y alguno que otro más, quiero explicarles lo que no pude en ese momento, un poco por inexperiencia, y otro poco por inoperancia, pero mi fama no era compatible con verdaderos vínculos de desinteresado amor.
Espero que alguien me abra la puerta, que me recuerden sin rencor, alguien que me de un lugar a este frío ser que olvido como era amar.
Tantos años pasaron de haber alejado el camino que soñé de niño, que me sorprende todavía recordarlo. Cuando se acerca el fin de las cosas pareciera que es cuando aprendemos a disfrutarlas, y para ese momento ya es demasiado tarde. El disfrute tiene que estar en el vivir, no en el irse.
Alguien me contó el concepto de derrochar vida, y eso fue lo que hice, la derroche, la mal gasté, y cuando lo entendí, me di cuenta que ya no podía parar los hechos que se desencadenaban.
Soñé utopías y en los bares de nudistas las destrocé. Hoy siento el desarraigo de sentimientos que me conecten con este mundo, la sonrisa se borro de este rostro marcado por el falso éxito. Hoy nada tengo, porque nunca tuve antes tampoco.
La sociedad ya me negó un noble gesto, un grato recuerdo para alguien que no fue muy distinto a ellos, y ya no puedo caminar por la calle si sentir el peso juzgador de mis vecinos y de los otros que no lo son pero que lo serían solo para odiarme.
Me acusaron de los peores delitos y nada pudieron comprobar, sin embargo el rechazo sigue en sus miradas.
Traté inútilmente en ser diferente a lo que realmente soy, y todo el tiempo quise ser ese otro que no desentonara, para poder ser como los demás, para no levantar sospecha, para no explicar, pero solo fueron esfuerzos por determinado tiempo. Finalmente la realidad me quiso tumbar, y yo como tantas veces le hice frente, y como igual cantidad de veces caí, una y otra vez, caí y volví a caer si es que se puede caer varias veces sin levantarse. Incluso seguí por un tiempo pensando que lo había conseguido, que esta vez no me caería, que esta vez sería diferente, como los adictos, volvemos a enterrarnos en nuestras propias miserias, y ahí fui a para una vez mas.
Cada vez éramos menos cantidad y cada vez mas unidos, lo único mayor eran los desafíos y la edad, el resto iba en disminución…

(…) Esta pasó a ser otra historia mas de las que sucedieron por estos lugares, y yo solo un cualquiera mas de los que aquí estamos, siempre esperando, en eterna espera, con eterna esperanza, soñando con lo nos queda, sin pensar en todo lo que perdimos.
Llegar hasta aquí no fue nada fácil, aunque lo que haya siempre parezca poco, solo no vino, y tampoco solo se va a ir.

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