20 abr. 2012


Si pudiera apagar la inquietud que me genera el vivir, el expresarme, tal vez lo haría.
Si pudiera potenciar esas inquietudes, también lo haría.
Si pudiera transformarme en un ser puramente contemplativo, tal vez nada de esto serviría.
Si pudiera dejar de querer lo que no tengo, estaríamos hablando de un ser que el camino que ha transitado le ha servido, hasta el hecho de casi envidiarlo por esa fortaleza.
Si pudiera tener una manguera, regaría las plantas con la manguera conectada a la bañadera.
Y si pudiera tener una silla más cómoda, denlo por hecho que pasaría más tiempo con ustedes.
Parece poca cosa pero no es así.

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